Gustavo Cerati cumpliría 61 años: el día que tocó en cancha de Temperley y terminó sentado en la tribuna

La democracia argentina apenas se arrimaba a su segundo aniversario, pero los cambios sociales y políticos eran enormes.

Ese 1985 estuvo marcado por el inicio del Juicio a las Juntas Militares, que culminaría en diciembre con la condena a cinco represores, entre ellos Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera, que recibieron prisión perpetua.

En paralelo, el rock nacional se institucionalizaba: nacía la Rock&Pop y abría Cemento. La renovación generacional de las bandas incursionaba en ritmos nuevos y, entre las nuevas figuritas, comenzaba a despegar Soda Stereo.

Ese año, a nivel discográfico, lo lideraba Zas con Rockas Vivas, uno de los tres álbumes más vendidos de la historia

Este martes 11 de agosto Gustavo Cerati habría cumplido 61 años. La semana pasada Canción Animal llegó a los 30 y su influencia en el rock nacional no podría entenderse sin bucear en esos primeros años.

Uno de los primeros escenarios para Soda Stereo fue en Lomas de Zamora, en el estadio de Temperley, durante la tarde del sábado 26 de octubre de ese 1985 clave. La ONU y UNESCO habían decidido declararlo «año de la juventud y la música» y bajo la premisa de unir esos dos elementos, impulsaron el Lomas Rock ’85, un festival cuya programación hoy sería la envidia de eventos de primera línea.

Soda daba inicio, a las cinco de la tarde, al tramo más potente de una maratónica fecha de 10 horas. Al trío de Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, le siguieron en el cronograma Los Violadores, Ariel Rot, Sumo y La Torre.

 Desde el mediodía en el escenario levantado en el Alfredo Beranger habían tocado Leis, Mark, Graffiti, Visores y Cosméticos. Ese mismo día, Zas presentó su Rockas Vivas en el club Lanús.

 Cuentan que si bien Cerati y su banda de a poco picaban más fuerte en la escena, por esos meses su popularidad aún no había explotado. La revista Pelo, en una cobertura del evento escrita por Enrique Calabrese para el número 252, consigna que «el guitarrista y vocalista Gustavo Cerati tuvo un excelente desempeño y supo imprimirle una gran dosis de energía al trío».

Apenas tenían un disco en circulación, el primero, titulado igual que la banda y que, a modo de carta de presentación llevaba temas como Te hacen falta vitaminas, ¿Por qué no puedo ser del Jet-set? o Sobredosis de TV.

Solo un mes después de esta presentación en vivo lanzarían el segundo, Nada Personal, que marcaría la explosión del grupo no sólo a nivel local, sino también latinoamericano.

«Fue un día único para nuestros vecinos del que todos guardan algún recuerdo, el ticket de la entrada, el poster publicitario pegado en el placard, un sticker en el vidrio de la ventana o anécdotas de las más variadas», afirman los recopiladores de memorias de la página Temperley Tiene Historia.

Sus seguidores dan prueba de esa pasión coleccionista que se adueñó de todos los que estuvieron aquella tarde. En cada publicación alegórica al festival, muchos vecinos comparten recuerdos que guardaron todos estos años del tímido merchandising que empapeló Lomas de Zamora para publicitar el evento días antes.

Cuentan quienes estuvieron esa tarde que el perfil de Cerati era aún tan bajo que, después de tocar, se sentó en la tribuna junto a sus compañeros para ver el resto de las bandas. El contraste entre sonidos tan heterogéneos quedaba plasmado en cierto sector del público.

No faltó quien se levantara antes de que Soda terminara a modo de resistencia al clima «bolichero» que muchos le atribuían por esos años a la banda de Cerati. Sin embargo, en la Pelo distinguen el incipiente éxito que se cocinaba: «El trabajo de Soda fue prácticamente perfecto, y generó en el público un entusiasmo que hasta el momento no había existido».

Un número antes de esa cobertura, la tapa de la revista había sido justamente Cerati bajo el título «El nuevo rock argentino» y daba cuenta de la nueva ola signada por «una revalorización del ritmo que ha resultado en una aproximación más física a la música, ésta es la década de la música bailable». 

Gustavo Cerati sobre el escenario de Temperley. Acababan de grabar Nada Personal..
Esos polos opuestos que ya mostraba la escena rockera bien podían encontrar su síntesis en los líderes de dos bandas que compartieron escenario esa tarde: Soda y Sumo. «Muchos temperlianos recuerdan ese inolvidable momento, cuando Gustavo Cerati en el escenario, tocaba una de sus canciones y Luca Prodan caminaba por el campo de juego del estadio, mezclándose con el público. También, cuando la madre de uno de los jóvenes organizadores, colaborando en la utilería, le peinó el jopo a Cerati, mientras Luca le decía: ‘vieja servime un whisky».

La organización estuvo a cargo de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que hizo la convocatoria de bandas y la puesta en marcha de semejante evento. De pertenencia peronista, esta agrupación era fundamental en la militancia estudiantil desde 1953 y allí militaban los jóvenes secuestrados en «La Noche de los Lápices».

Existía cierta rivalidad con otros grupos de estudiantes y eso generó, incluso, un boicot al Lomas Rock ’85 por parte de la izquierda: muchos pegaron el faltazo a modo de protesta. Varios se arrepienten al haberse dado una combinación de bandas irrepetible. 

Lo cierto es que la concurrencia al festival fue bastante modesta, con unos 1.000 asistentes que lejos estaban de llenar la capacidad del estadio, habilitado para 13.000 espectadores. Quienes fueron destacan que eso le dio otro condimento mítico al evento y, como en otros recitales, los números no encajarían con la cantidad de gente que dice «yo estuve». 

El afiche de Lomas Rock 85: Soda Stereo tocó de día, antes que Los Violadores, Ariel Rot, Sumo y La Torre.
Cerati volvería dos veces más a Lomas: un año después para el carnaval de 1986 en Le Paradis, sobre la avenida Meeks, y en marzo de 1987 en el boliche Espectro de la avenida Pasco como parte de la gira que promocionaba su tercer disco, Signos.

Del festival sobreviven algunas fotos y un par de grabaciones caseras disponibles en Youtube con Luca tocando «Don’t come» y «Debede». De la presentación de Soda, solo el recuerdo de quienes estuvieron para verlo.

Fuente Diario Clarín

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