“El fin de una era”: Génesis da su último show con un Phil Collins frágil y emotivo

La banda culminó su tour el sábado 26 en Londres, con el cantanre asegurando que no volverán a tocar en vivo. Una de las razones es su deteriorado estado de salud, con complicaciones en su espalda que arrastra desde hace años.

Genesis ya es historia. Al menos sobre los escenarios. La noche del pasado sábado 26 en Londres, el conjunto clave en la evolución creativa del rock durante los 70 culminó su última gira advirtiendo que no retornarían más a los escenarios, detonando también los aplausos y la emoción de parte de los fanáticos presentes. Todo en el Arena O2 de la capital inglesa.

“Supongo que después de esta noche todos tendremos que conseguir trabajos de verdad”, expresó el cantante y líder Phil Collins (71), acompañado de sus compañeros Mike Rutherford y Tony Banks, como parte de tres conciertos que estaban programados para fines del año pasado, pero tuvieron que ser reprogramados debido a varios positivos por coronavirus en la banda, que ha estado de gira por primera vez desde hace 14 años.

Una de las razones que explica el retiro de los británicos -según consigna la propia prensa especializada- es el actual estado de Collins, quien desde hace años arrastra problemas de salud que lo mantienen en una condición frágil y deteriorada.

Los difíciles últimos años de Phil Collins

El artista, en específico con diversos problemas en la espalda, ha estado sentado durante todos los conciertos de la gira y su hijo, Nic Collins, de 20 años, lo ha reemplazado en la batería.

“Esta es una noche muy especial”, dijo Collins. “Es la última parada de nuestra gira y es el último show de Genesis. Es difícil para nosotros creer que igual vinieron a vernos”, agregó.

La gira de reunión de Genesis de 2007 dejó a Phil con una vértebra dislocada en el cuello, que le causó daños adicionales en los nervios de las manos. Ha estado usando un bastón desde que se sometió a una cirugía en la espalda en octubre de 2015. Además, en 2017, se vio obligado a posponer dos conciertos en solitario en el Royal Albert Hall después de una caída en su habitación de hotel.

Su ánimo decayó y se volcó a la bebida. Poco antes, se había divorciado de su tercera esposa, Orianne Cevey, con quien tiene dos hijos. El millonario acuerdo de separación, sumado a sus dos divorcios anteriores, le costaron a Collins cerca de un tercio de su patrimonio. “No anduve cayéndome borracho pero empecé a beber “, le reconoció poco después al Daily Mail. “Solía levantarme y empezar a beber y ver el cricket. Vino tinto, vino blanco”.

Incluso, en una entrevista de 2010 con Rolling Stone, dijo que había considerado quitarse la vida “en los últimos años”, en parte debido a su incapacidad para tocar piano y batería. “No me volaría la cabeza”, dijo. “Sería una sobredosis o haría algo que no me doliera. Pero yo no les haría eso a los niños”, aclaró.

Su depresión lo llevó a anunciar su jubilación de la música varias veces. En 2011 contó que se tomaría un descanso de su carrera, lo que alimentó cientos de titulares y columnas de opinión. “Voy a dejar de hacerlo para poder ser un padre de tiempo completo para mis dos hijos pequeños a diario”, dijo en su sitio web en ese momento.

En el apogeo de su dependencia de alcohol, en 2012, el cantante llegó a sufrir una pancreatitis aguda y según los informes de la época estuvo cerca de morir. Fue a rehabilitación y a pesar de una recaída durante unas vacaciones en Grecia -según el New York Post- se separó de la bebida por los siguientes tres años.

La separación de Cevey, eso sí, le siguió penando. Según la siempre incisiva prensa rosa británica, Collins tuvo una suerte de reconciliación con su exesposa y volvieron a vivir juntos en su mansión de 40 millones de dólares en Miami, aunque sin ser una pareja “exclusiva”. Incluso, sin que el músico lo supiera, Cevey se casó con otro hombre en agosto de 2020, lo que llevó al artista a demandarla, pedir que desalojara la casa y acusar a ambos de “ocupación armada y toma de posesión” de su mansión.

A partir de esos años, el músico sólo se centró en los escenarios, tanto en su vida con Genesis como en su carrera en solitario. Su última visita al país fue en marzo de 2018, cuando apoyado en un bastón caminó sobre el escenario del Estadio Nacional hasta un asiento, del que no se movió más hasta el fin del espectáculo, probablemente el último del artista en el país y una forma de decir, nuevamente, que sigue vivo pese a todo, como dice su canción, contra todo pronóstico.

En tanto, su despedida en Londres tuvo un setlist centrado en los hits de Genesis: Turn It On Again, Land of Confusion, Domino, Tonight, Tonight, Tonight, Invisible Touch y I Can’t Dance, entre otros.

La actriz Lily Collins, su hija y quien también asistió al show, compartió un emotivo mensaje en su cuenta de Instagram.

“Esta noche marca el fin de una era. Haber presenciado este último show fue verdaderamente el recuerdo de mi vida y un evento que guardaré en mi corazón para siempre”.

Fuente La Tercera

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